El cuerpo del psicoterapeuta

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El Cuerpo del Psicoterapeuta

Vegetoterapeuta ,especialista en psicología clínica, fundador y director del Instituto Noruego de Vegetoterapia.
Bjørn Blumenthal
Traducción al español por Patricia Estrada, apatyestrada@aol.com

“Mis pacientes aprenden sobretodo a superar cualquier miedo a criticarme. Yo trato en cualquier manera concebible de liberarles de su dureza característica. Ellos deberían considerarme de manera no autoritaria, de manera humana.” (Wilhelm Reich; La función del Orgasmo).



Abstract


En este articulo me gustaría discutir lo difícil que a veces es ayudar a un paciente y los efectos que la psicoterapia puede tener en el cuerpo del psicoterapeuta. El psicoterapeuta debe aprender a no convertirse en una víctima de su profesión. El terapeuta debe por ejemplo, sobreponerse a su miedo de ser criticado y a la reacción que se relaciona estrechamente con su origen cultural. Voy a acercarme a este aspecto enfocándome en lo que se puede aprender cuando uno usa herramientas construidas en el marco de la Vegetoterapia(1), tales como “identificación vegetativa y proceso interactivo”, o la noción de “contacto total”. Trabajamos en asumir que los “programas básicos” en curso, enfocados a la supervivencia, están continuamente activados en todos los individuos humanos. Esto ayuda a nuestro organismo a encontrar un balance entre necesidades y satisfacción. Este balance se mueve constantemente, siguiendo los cambios de la naturaleza de la que somos parte y de los individuos que nos rodean. Estos mismos mecanismos operan cuando interactuamos con un paciente.





(1)Una orientación específica de Psicoterapia corporal desarrollada por Wilhelm Reich cuando huyo de Alemania a Escandinavia. (Michael Heller).




Interacción y programas humanos básicos


Para mantener una conciencia de fondo en estos programas básicos, un vegetoterapeuta aprende a mantenerse en contacto con la dinámica de su postura y su respiración mientras contacta a su paciente. Así, debe sentir los cambios en su cuerpo ajustándose a la conducta del paciente mucho antes de que se de cuenta de lo que sé esta presentando durante la sesión.

Frecuentemente los cursos de entrenamiento tratan de manera superficial las funciones de estos “programas básicos”. Generalmente desarrollan la capacidad de evaluar basada en modelos conceptuales sobre la representación y la conducta del paciente. Un psicoterapeuta debe también aprender a reconocer los patrones que se expresan a través de sensaciones como el olor, el tacto, las vibraciones energéticas, porque todas estas le ayudaran a contactar los fundamentos de la interacción qué se establece en la atmósfera del cuarto. La conciencia de las sensaciones internas nos ayudan a encontrar variaciones en estos fundamentos que a veces pueden ser increíblemente rápidos.

Cuando el terapeuta trata de actuar sin el entendimiento de cómo el proceso se manifiesta en sí mismo a través de sus sensaciones internas y fantasías, puede estar presentando ideas que pueden ser de interés general para el paciente, pero no están relacionadas con lo que esta pasando en ese momento entre los dos.

La acción básica del terapeuta esta dirigida hacia la supervivencia, lo mismo pasa con el paciente. Muchas sesiones terapéuticas sin éxito podrían haberse evitado si el terapeuta hubiera reconocido su momentanea “temperatura corporal” y si hubiera estado consciente de cómo se esta expresando a sí mismo. Particularmente importante es la conciencia de su movimiento de ir hacia o de retirarse de la otra persona, y su “abrirse o cerrarse” intelectual y emocionalmente.

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Nuestra propia manera de interactuar esta basada en un proceso evolucionario que se ha desarrollado durante miles de años, con el objetivo de incrementar nuestro potencial de supervivencia. Este “programa básico” que acabamos de describir es lo que llamamos “identidad vegetativa”. Las modalidades orgánicas que actualmente regulan e interactuan son llamados “proceso de interacción vegetativa”. Por ejemplo, ponemos atención a cómo nuestra respiración se ajusta a una situación, a través de modificaciones del movimiento en nuestro pecho mientras nos enfocamos en los movimientos del pecho del paciente, hasta que podemos tener un insight (conciencia) de cómo la respiración de el pecho de ambos se ajusta. Eventualmente tratamos de encontrar un “tempo” común en el que diferencias y similitudes de la armonía pueden volverse más tangibles a la atención consciente.

Este proceso interactivo no esta cubierto o estudiado en la literatura general sobre “dinámicas transferenciales”. La contratransferencia se puede situar en un nivel más psicológico, mientras que aquí estamos observando ajustes de supervivencia básicos. Podemos, como terapeutas, soltar alguna tensión sin ser intrusivos o ponernos en una posición vulnerable. Algunos llamarían a esto una danza energética y corporal de dos personas que tratan de contenerse o protejerse a sí mismos en una relación(2). Cada célula en nuestro cuerpo interactua, cada función genética de la célula y cada historia personal toman parte de la acción. No debemos de olvidar nunca que lo que estamos tratando de hacer como terapeutas también habla de este fenómeno. No tenemos la capacidad de entrar en contacto consciente directamente con este fenómeno, pero podemos sentir como influencia de manera más perceptible algunos aspectos de nuestro ser.

Nosotros estamos en la situación constante de abrirnos o cerrarnos hacia otro(s). El cuerpo del terapeuta puede estar en una lucha frenética para protegerse a sí mismo de una desarmonía en la corriente energética, cuando la mente consciente estar pretendiendo estar abierta y al mismo tiempo intentando estar cerrada. Muchos terapeutas que se quejan de la llamada “ disfunción psicosomatica” causada por su trabajo podrían disfrutar de un beneficio si sienten un mayor respeto por este nivel de la realidad humana. En Vegetoterapia es muy importante buscar constantemente un balance entre la corriente energética propia y lo que pasa en la relación. “Identificación vegetativa” e “interacción vegetativa” son procesos paralelos.

¿Cuál es el rol del vegetoterapeuta además de estar presente, ajustarse y tener cuidado de sí mismo?. ¿Puede realmente hacer algo, cuando el proceso mencionado anteriormente se desarrolla con tanta velocidad que el reconocimiento de lo que esta pasando puede casi compararse con leer el periódico de ayer?. Es cuando tratamos de responder a esta pregunta que utilizamos la noción de “contacto total”. “Contacto total” es un concepto que nos permite integrar el cómo estamos constantemente recibiendo, respondiendo e iniciando contactos a través de nuestra actividad ínter- e intra –orgánica.

Estamos moviendo, y nos están moviendo. Respondemos a las necesidades básicas de otros, ya sea acercándonos o guardando distancia. En cada movimiento en que deseamos darle al otro, o guardarnos lo que tenemos para nosotros. Como terapeutas somos co-humanos, queriendo en un nivel consciente reducir la carga en la vida de nuestros pacientes. Desarrollamos una percepción de la vida en donde hay la posibilidad de que las experiencias que suceden sean reguladas por le energía de la vida, pero solo cuando al organismo en su totalidad se le permite funcionar libremente.

(2)Una metáfora similar puede aplicarse a un grupo.

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La función principal del vegetoterapeuta es el contacto: dar y recibir. La mayor parte de esto ocurre más allá del dominio de la conciencia. Nuestro cuerpo esta constantemente estimulado y constantemente estimula. Esto es un proceso en curso, interactivo e inconsciente. El terapeuta no solo debe volverse más consciente de esta actividad, sino encontrar una forma de maestría en estar gradualmente consciente de los patrones de conducta de su cliente, y de las razones de porqué tiene una tendencia a bloquear la interacción agradable.

Aquí hay algunos ejemplos de a qué puede ser útil que el terapeuta le ponga atención:

- respira de una manera relajada
- cómo se mueve en el consultorio?, se siente cómodo haciendo lo que esta haciendo?
- cuál es la calidad de su atención?, esta su mente enfocada o a la deriva?
- cuales son sus sentimientos?, son luminosos o torpes?

Este es el tipo de información en la que me enfoco cuando utilizo la noción de contacto total con una persona que viene a verme con una demanda de reducir un desbalance corporal y energético.

El contacto total es una manera de estar con el paciente. Té estas abriendo a ser tocado en todos los niveles de psique y soma. Cuando el paciente no se siente asustado por el contacto físico tal vez podemos tocar su cuerpo físicamente. Usamos el toque físico cuando queremos ayudar al paciente a que sienta cómo actúa, cómo se mueve, cómo trata de controlar su expresión. También tocamos un cuerpo cuando buscamos “una entrada escondida”, a través de la cual la conciencia del paciente pueda contactar memorias e intensiones escondidas en el cuerpo.

Cuando uno toca, entramos en la esfera elástica del cuerpo del paciente, ya sea extendiéndola cuando nos retiramos, o condensándola cuando nos acercamos. Es una situación delicada. Nuestra capacidad de entender exactamente qué esta en juego se lleva hasta los límites. Estamos buscando una forma de interacción pulsante que no sea experimentada como una forma de control. Un vegetoterapeuta ha aprendido a comprender la sensación que se despierta en su cuerpo como respuesta al proceso del paciente. Particularmente enfoca su atención en cuan sensible es a los movimientos pequeños, cómo baila, cómo juega al establecer el juego de ping-pong con su paciente. En ese momento, sentir lo que esta pasando, cómo se esta experimentando, se convierte en algo más importante que darle un sentido o una interpretación al paciente.

La racionalización e integración mental es otra parte del trabajo. Por ejemplo al final de una sesión el paciente habla acerca de su experiencia y el terapeuta puede también compartir algunas de sus reflexiones de lo que ha pasado entre ellos. El proceso en curso que es experimentado cuando un terapeuta toca a su paciente puede tener una fuerte resonancia emocional que lo mueve hasta la carne; especialmente cuando sus manos están en contacto con los tejidos del organismo del paciente. La intuición juega un rol importante aquí. Algunas veces el terapeuta toca una parte del cuerpo primero y luego toma conciencia de las implicaciones. Cuantas veces he tocado a un paciente por un impulso y luego le escucho decir: “cómo supiste que esto era exactamente lo que necesitaba”, entonces reviso lo que hice, y conecto esto con lo que sé y con lo que siento, y también puedo preguntarle al paciente qué es lo que siente exactamente.

Este aspecto de tocar se puede también observar cuando hablamos y de repente nos sorprende descubrir que ciertas expresiones tienen una profunda resonancia desconocida por lo menos en uno de los interlocutores.

Aprender a ser lo que uno necesita ser es una paradoja bien conocida, una forma de estar doblemente contactado. Hay, sin embargo, una necesidad de conocer qué realmente existe dentro de nosotros. Esto implica una forma de “desaprender”, de liberarse de conductas condicionantes secundarias a través de las cuales nuestra propia respiración y movimientos corporales puedan encontrar un confort placentero.

Objetivos Psicoterapéuticos

Intuición es una palabra frecuentemente usada en varias técnicas terapéuticas. En Vegetoterapia, la palabra simplemente significa la interacción vegetetativa de sujeto a sujeto. El dicho “escucha a tu cuerpo, es más sabio que tu mente”, puede tenerse presente. Nos lleva al asunto de la meta psicoterapéutica.

En Vegetoterapia el objetivo es tolerar en la vida diaria un funcionamiento energético satisfactorio. Funcionamiento energético es un proceso inconsciente continuo y complejo. Somos capitanes de un barco; no podemos controlar al océano en el que flotamos. Durante una tormenta la perdida de tiempo en ese intento puede llevar a la tripulación a una muerte segura. Pero esto no significa que no podamos ver el viento y las olas, y desarrollar estrategias para cada tipo de clima. Similarmente, cualquier intento para controlar un proceso inconsciente es una perdida de tiempo que algunas veces nos puede llevar a formas de conductas altamente destructivas. Pero podemos aprender a escuchar las manifestaciones del proceso inconsciente e integrar este darse cuenta a cómo nos adaptamos a lo que pasa.

Conclusiones

Empecé citando a Wilhelm Reich en cómo un terapeuta puede ofrecer un ambiente no-autoritario. Este encuadre es imposible de mantener si el terapeuta no aprende a amarse a sí mismo como ama a otros: ser no autoritario con los pacientes implica una actitud similar hacía uno mismo. Es por esto que voy a concluir diciendo cómo podemos aprender a proteger nuestro estar vivos durante las sesiones. Un psicoterapeuta se expone conscientemente a sí mismo a un contacto total en todos los niveles, cuerpo y alma. La conciencia que desarrolla al trabajar de esta manera lo hace hiper-sensitivo a cómo funciona su cuerpo cuando duerme, cuando digiere, durante un encuentro sexual, o cuando experimenta turbulencia emocional no clara. Todas estas actividades tienen una dinámica orgánica y psicológica. En estas experiencias la zona intermedia de estos dos aspectos es la dimensión “vegetativa”. El efecto que una sesión terapéutica tiene en el nivel vegetativo debe explorarse con colegas una y otra vez.

Uno necesita mantenerse constantemente consciente de nuestra tendencia a permanecer demasiado cerrado hacia alguien, o de mantenerse aparentemente abierto cuando estamos experimentado sentimientos negativos. Qué sucede psicológicamente es una preocupación clásica de casi todos los supervisores. Pero también debemos incluir en esa discusión qué le pasa en el nivel vegetativo al terapeuta y al paciente. Frecuentemente he observado a colegas que tienden a negar los signos mandados hacia ellos por su sistema vegetativo, y también tienden a sentir serios disturbios. sentirse quemados, deprimidos, ansiosos, sexualmente hiper o hipo activos, y desarrollando problemas orgánicos importantes. El terapeuta tiende a retraerse o a sentir que tiene un nivel de energía bajo; algunas veces este desconfort se vuelve tan intenso y persistente que necesita cambiar de profesion. Cuando un terapeuta encuentra un estado tan dramático, también se puede volver dañino para sus pacientes porque va a desarrollar formas desagradables de conducta.


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Tenemos que tener en mente que somos pioneros en lo que es solo el principio de la comprensión de qué pasa realmente en una interacción. Realmente no sabemos mucho de cómo nuestro estado interno influencia a otros. Es por eso que es importante ser prudentes. Por suerte, no soy el primero, aun en Noruega. Desde que Wilhelm Reich llego a Oslo en 1934, varios Noruegos importantes han desarrollado el análisis de la dimensión vegetativa. Me gustaría concluir mencionando el nombre de algunos de los creadores de este campo en mi país. Ellos han desarrollado formas notables de trabajar en Vegetoterapia, pero han escrito muy poco en ingles. Por eso frecuentemente son desconocidos, aun en el campo de la psicoterapia corporal: Dr. Ola Raknes, colaborador de toda la vida de Wilhelm Reich; Adele Bulow-Hansen, fisioterapeuta que desarrollo una fisioterapia para pacientes psiquiátricos, con el Dr. Trygve Bratoy; Dr. Nic Waal; Elsa Lindenberg, bailarina y compañera de Wilhelm Reich, que se volvió Vegetoterapeuta y terapeuta de movimiento. Ellos y muchos otros, han influido en mi ser, en mi comprensión y habilidad para trabajar como Vegetoterapeuta, y a todos ellos les estoy profundamente agradecido.

Bibliografia

Boadella, David (1976): In the Wake of Reich. London: Coventure L
.
Bratoy, Trygve (1974): The Nervous Mind: Medical Psychology and Psychiatry. Oslo:
Cappelen.
-(1954): Fundamentals of Psychoanalytic Technique. New York: Wiley
Raknes, Ola (1939): To tilfelle fra katakteranalystisk vegetoterapi, (Two cases of charachteranalytical vegetotherapy). Klinisk og pedagogisk tidskrift for Seksualokonomi, 1.



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