Wilhelm Reich – Del Análisis del Carácter al Universo Orgónico
Por Dr. Alberto Lyra
Trad. Mario Cervantes
El psiquiatra austriaco Wilhelm Reich fue un humanista de curiosidad insaciable, dotado de infatigable espíritu de investigación que lo llevó del Psicoanálisis a la Sociología, después a la Física, Biofísica, Astronomía, Cancerología. No sólo fue teórico, sino un investigador práctico.
Teniendo conocimiento del marxismo en 1927, fue el primero en aplicar el Psicoanálisis al estudio de los fenómenos sociales.
Fue víctima de calumnias, porque sus teorías sexológicas eran demasiado osadas; sufrió incluso amenazas de muerte, como cuenta en su libro 'LA REVOLUCION SEXUAL'. Lo llamaron esquizofrénico, seductor, dueño de burdeles, acusaciones que parecen no haber tenido el menor fundamento y esto aconteció tanto en Austria como en Suecia, Dinamarca, Alemania, Noruega y finalmente en los Estados Unidos, donde falleció en prisión a finales de 1957.
Reich comenzó sus actividades psicoanalíticas con Freud, y llegó a nuevas conclusiones de orden psicológico y sociológico. Concibió el concepto, hoy conocido como fundamental, de que no hay síntoma neurótico sin una perturbación del carácter total. El “síntoma neurótico” es un pico en la cadena de montañas que representa el “carácter neurótico”.
Buscó ver qué tipo caracterológico y qué complejos afectivos podrían ser discernidos en las actitudes, los gestos, el comportamiento, en el modo de hablar de los individuos. Mostró entonces, la significativa importancia de los espasmos musculares, la contracción desusada de ciertos músculos y las actitudes corporales resultantes. De ahí la importancia de la observación de grupos funcionales de músculos y su respectiva interpretación. Freud buscó qué decía y qué hacía el individuo. Reich buscó saber cómo dice y cómo hace.
Reich demostró que nuestros pensamientos y nuestras emociones se reflejan en nuestro cuerpo, sobretodo en el sistema muscular. Toda la vida intelectual y afectiva del individuo se reflejan en sus órganos y músculos. Los movimientos e impulsos espontáneos dan, en la vida civilizada, lugar a impulsos sustitutos. Concluyó que el tipo caracterológico produce una armadura muscular, hecha de espasmos y contracciones musculares, al mismo tiempo que constituye una verdadera armadura psicológica. Esta estructura psicofísica, sirve de defensa contra los impulsos reprimidos y contra amenazas del mundo exterior.
Esa coraza egoica o caracterológica, es rígida, constituye una defensa creada inconscientemente por el individuo, pero al mismo tiempo, impide su progreso, su mayor realización social y su mayor felicidad personal.
Esa coraza es resultado principalmente, según Reich, de nuestro tipo de educación autoritaria y represora de la sexualidad. El hombre es el único animal que no observa la ley natural de la sexualidad.
Desde la infancia, el niño es contradicho en sus impulsos naturales de expansión, juegos, gritos, saltos, etc. siendo forzado a una educación convencional.
El individuo, en una atmósfera que niega la vida y el sexo, adquiere ansiedad y miedo a la excitación placentera, que se representa fisiológicamente por espasmos crónicos de musculatura. Como resultado más acentuado de todas esas represiones, el individuo toma una actitud general neurótica. Esto se puede notar incluso en la actitud general del pueblo y de los movimientos colectivos.
De ahí concluyó Reich que era el sistema autoritario y sexo-negador en que vivimos, el causante de la verdadera neurosis en masa: la “plaga emocional” por la cual los individuos se ven imposibilitados de reaccionar con espontaneidad y de utilizar toda su energía vital, porque formaron una coraza caracterológica que los invalida psicológicamente y hasta biofísicamente y se mantiene a costa de un consumo de energía.
Los neuróticos tienen miedo de la excitación placentera, tienen una incapacidad orgánica de placer, de ahí que la impotencia orgástica sea, para Reich, la señal objetiva de la neurosis. La perturbación orgástica es para la Orgonomía como el complejo de Edipo es para el Psicoanálisis.
Extendiendo sus investigaciones para el campo de la biología, Reich encontró la universalidad del orgasmo, que es expresión del fenómeno biológico fundamental, en el que se da una involuntaria contracción de todo el sistema plasmático.
En el orgasmo están, pues, los fenómenos de la pulsación biológica: carga y descarga, tensión y relajamiento y diversos hechos muestran que hay una estrecha conexión entre la función del orgasmo y la función energética.
Y a final de cuentas esa armadura caracterológica, fruto del sistema social, constituye la cristalización del proceso sociológico de una determinada época, es adquirida en los primeros años de vida y sufre posteriormente pocas modificaciones. Y se forma un círculo vicioso, por el cual se propicia, con el contenido del miedo, sumisión, falta de expansión, falta de movilidad vegetativa, contribuyendo a la manutención de ese mismo orden social.
La “plaga emocional” consecuente, según Reich, a la supresión en masa de la vida amorosa de los niños, adolescentes y adultos, repercute inclusive en le organismo físico, produciendo una enfermedad crónica: la “BIOPATÍA CRÓNICA CONTRÁCTIL”, cuyo resultado final es el cáncer, o la arterosclerosis, o la hipertensión arterial u otras enfermedades degenerativas.
De ahí concluye Reich que la estructura humana está determinada por el modo en que la estructura social influencia la energía sexual. Pero la estructura social es a su vez de origen económico. Por causas económicas el matriarcado fue sustituido por el régimen autoritario del jefe del clan, con familia monogámica, restricción sexual de los rivales masculinos, etc.
Muestra también que la división de clases mantuvo y solidificó la supresión sexual, que se organizó todavía mejor con el Cristianismo, en la Edad Media. La supresión sexual sustenta las fuerzas de la Iglesia, que se escuda en los sentimientos de culpa y de ansiedad y la educación compulsiva crea subordinados y miedo a la autoridad.
El autoritarismo patriarcal desarrolló, en el hombre, una armadura mental contra su propia naturaleza y creó el carácter rígido que es la base de la soledad, de la desesperanza, del ansia por la autoridad, del miedo a la responsabilidad, de las ideas místicas, de la miseria sexual, de la rebelión impotente o, inversamente, de la resignación patológica y del infantilismo mental. Fruto de la educación autoritaria y sexo-represora es también, el moralismo compulsivo, que crea lascivia sexual, la pornografía, la murmuración sexual y torna al individuo incapaz de amar verdaderamente y de manera completa. Esa misma compulsión sexual es la causa de la sumisión en masa, de la irracionalidad del pueblo y de la existencia y de la perpetuación de tantos absurdos evidentes en nuestra cultura, sin una protesta o movimiento eficiente para terminar con ellos. Los ideales culturales pregonan la honestidad y la franqueza, pero las condiciones sociales y la estructura caracterológica resultantes de la sexo-represión, obligan a lo contrario.
Como se ve, las teorías de Reich, que implican consecuencias sociales, son extremadamente osadas y hasta molestas, porque ellas mueven todo el fundamento moral y social dominante, tocando la estructura de la Religión y del Estado, e hiriendo los conceptos morales profundamente arraigados. De ahí se explican las reacciones que él despertó en todos los lugares por donde pasó. El las explica e interpreta, al decir que cuanto más afectados por la “plaga emocional” más reaccionan los individuos, con odio insoportable, calumnia, difamación, ente la exposición de hechos que amenaza su “equilibrio neurótico”, y despiertan angustia.
Basándose en sus teorías sobre la armadura muscular, la estasis vegetativa y la impotencia orgástica, Reich creó una nueva técnica en el tratamiento psicoanalítico: la ‘VEGETOTERAPIA’, que fue una de las causas de la expulsión de la Asociación Internacional de Psicoanálisis, porque con su método, se alejó radicalmente de la técnica expectante e interpretativa del psicoanálisis ortodoxo de aquel tiempo.
Según Reich, es preciso deshacer los espasmos y rigideces musculares, porque entonces, la corriente vital, la corriente vegetativa bioeléctrica, comienza a fluir más libremente.
Llevado por su profunda e inquieta curiosidad, pensaba que finalmente, si la libido es una energía, no debe ser una fuerza meramente abstracta, como hace pensar el psicoanálisis –esta debe tener un contenido orgánico. Imaginó entonces, que esta podría ser detectada y medida. Inició sus investigaciones biofísicas en 1934 y en 1935, construyó un artefacto especial para medir el potencial eléctrico de las diversas regiones del cuerpo. Concluyó que la energía bioeléctrica no es una energía electromagnética sino una energía diferente. Había dado el primer paso al desarrollo de una teoría original sobre la energía cósmica, la cual él denominó ‘orgón’.
Quiso encontrar dónde estaba en el organismo, la fuente de esa energía bioeléctrica. Al reflexionar que el organismo extrae energía vital de los alimentos, que son frecuentemente cocidos y, por tanto, ya en estado de material muerta, ¿de dónde, entonces, provendría la energía vital?
En lugar de investigar prótidos y lípidos, hizo una experiencia ‘loca’. Cocinó en el mismo recipiente, papas, carne, verduras, leche y huevos. Después de media hora de cocción, tomó un poco del material y lo examinó al microscopio. Vio únicamente vesículas de diferentes tamaños, todas presentando un brillo azul-verdoso, que él pensó al principio, fuese debido a la refracción. Esas vesículas fueron más tarde identificadas como vesículas de energía, la unidad vital, el ‘BION’. Escudriñó entonces la motilidad interna de los ‘biones’, compuesta de expansión, contracción, vibración, pulsión y desarticulación, siendo que esta verificación trajo la solución del movimiento browniano.
Verificó que la sustancia orgánica, tratada por el calor, se desintegra rápidamente en ‘biones’. Obtuvo microfilmes, que mostraban en pocos minutos, el proceso que le llevó días para ser observado minuto a minuto, volviéndose evidente, pues se ve nítidamente la formación de amebas limax, vorticelas y paramecios, a partir de los ‘biones’. Había descubierto el principio de la ‘biogénesis’.
Por la muerte, la materia organizada, viva, se desintegra en ‘biones’, las vesículas o unidades de energía vital. Estos posteriormente, se pueden reorganizar en protozoarios. Los biones no son seres vivos y sí vesículas de energía, formas de transición entre lo vivo y lo no vivo. Cuanta más energía poseen, más azules y pulsátiles son.
En 1937, concibió y verificó que las células cancerosas son el resultado de la desintegración de la materia orgánica, en el organismo. Verificó que la sangre del individuo sano y la del canceroso son diferentes. Aquel tiene la sangre rica en biones PA (de ‘packet’), azules, de un micrón de diámetro, gram positivos, ricos de energía orgánica. Pero la sangre del canceroso presenta los bacilos T (de Tod, muerte), de 0.2 micrones, con una extremidad en la punta, piriformes, gram negativos, con pequeña carga orgánica, la cual pierden, cuando están en contacto con los biones PA. Los bacilos T aparecen antes del cáncer, sirviendo de elemento para el diagnóstico precoz.
Descubrió que los ‘biones’ formados en la arena del mar, además de aglutinarse, poseían la propiedad de matar las células cancerosas, o de paralizarlas, hasta diez micras de distancia. A esos biones especiales, Reich dio el nombre de biones SAPA (Sand Packet bions). La riqueza de la arena del mar se debía al hecho de almacenar enorme cantidad de energía solar. Verificó que las radiaciones SAPA eran visibles en los oscuro, después de la adaptación visual. El Dr. Havrevold y otras personas confirmaron estas experiencias con Reich.
Concluyó que la energía orgónica es de origen solar, es una energía cósmica y demostró su existencia en la atmósfera, no sólo en los organismos animales. La sustancia orgánica, en contacto con el cuerpo humano, se carga de energía orgónica. Los seres humanos emiten esa energía y poseen, incluso, una ‘atmósfera orgónica individual’ a su alrededor, más o menos extensa.
Después, Reich notó que la energía orgónica es absorbida por la sustancia orgánica y reflejada por los metales. Fue el punto de partida para la construcción de sus ‘ACUMULADORES’ o condensadores de energía orgónica. Dentro del ‘acumulador’ consiguió una riqueza de orgón tal, que en una pequeña caja reprodujo los fenómenos producidos en un cuarto grande, oscuro, en donde había cultivos SAPA (formación de la neblina azul grisácea, puntos contráctiles y expansivos de color azul violeta y de líneas blanquizcas de rápida movilidad).
Cuando, en 1940, Reich descubrió el ‘acumulador’, verificó que los ratones cancerosos, en él encerrados, tenían mejorías notables, tan buenas o mejores que las obtenidas con las inyecciones de biones PA. Las experiencias en animales permitían eliminar la hipótesis del efecto sugestivo.
La ORGONTERAPIA libera energías instintivas de los bloqueos musculares y caracterológicos, permitiendo que fluyan nuevamente. Reich recomienda el uso del ‘acumulador’, sobretodo en los individuos sanos o precancerosos, como preventivo y no como curativo. El es de la opinión de que cada familia debería poseer un ‘acumulador’.
Los descubrimientos de la función del orgasmo y de la energía orgánica, ampliaron y modificaron los conceptos psicoanalíticos de Reich, pero lo alejaron todavía más del psicoanálisis ortodoxo.
Así, si para Freud, la libido es abstracta, para Reich es la manifestación de la energía vital, cósmica, orgánica. La libido no es, pues, ni psíquica ni somática. Reich substituye la concepción psicológica de Freud, por un concepto biofísico.
No basta la liberación psicológica por el psicoanálisis, es precisa la liberación vegetativa y psicológica, por el análisis caracterológico, por la vegetoterapia y por la orgonterapia, para la disolución de la armadura muscular, liberación de la energía vegetativa y vuelta a la potencia orgástica.
La no realización de estos últimos requisitos por el psicoanálisis, explica porqué muchos psicoanalizados recaen o no obtienen resultados satisfactorios.
En el análisis del carácter, así como el la vegetoterapia y en la orgonterapia, la finalidad es la de liberar energías biológicas, restableciendo, en el paciente, la movilidad vegetativa.
La simple disolución de la rigidez de grupos musculares funcionales, libera la energía vegetativa y trae a la memoria, el trauma infantil. Cada rigidez muscular contiene la historia y el sentido de su origen.
La rigidez muscular es la base somática del proceso de represión y su sustento. Pero hay una contracción total del organismo, impidiendo la libre circulación plasmática y orgónica. De ahí que las represiones provoquen verdadera enfermedad en el organismo, la ‘BIOPATIA CONTRACTIL‘que termina en arterosclerosis, o en cáncer, o en otras enfermedades degenerativas. La represión y la resistencia son más procesos biológicos que psicológicos, para Reich. La neurosis, en realidad, es el resultado del disturbio en el metabolismo energético sexual, por una inhibición sexual, por una estasis de energía sexual, que lleva a síntomas somáticos, psíquicos y neuróticos. La neurosis es pues, un desequilibrio vegetativo, muscular, orgásmico y psicológico.
Como vemos, no sólo las opiniones, sino las experiencias de Reich se han prestado a toda suerte de dudas, controversias y fuertes oposiciones. Su teoría sobre la energía orgónica y sus experiencias son objeto de profundo escepticismo y se puede decir, de negación sistemática, no sólo en el campo psicoanalítico, sino el biológico. La exposición teórica y las demostraciones técnicas, presentadas por Reich, sobretodo en su libro ‘LA BIOPATIA DEL CANCER’, son impresionantes por la secuencia lógica y por la minuciosidad de sus descripciones.
La inteligencia de Reich toca el límite de lo genial. Si no fuera un descubridor, es por lo menos un precursor, en terreno casi desconocido, como el de la vitalidad o de la energía vital, muchas veces mencionado, hasta hoy ignorado.
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*Las reflexiones que hemos trabajado en este artículo, son encontradas en el libro “Mente ou Alma” del Dr. Alberto Lyra, médico psiquiatra y psicoanalista brasileño que, por su análisis objetivo del Dr. W. Reich, está incluido como uno de los autores estudiados en el Diplomado De Logoanálisis Corporal – Convergencia Reichiana del Colegio de Psicología Dr. Wilhelm Reich de la Universidad Vox Populi de México.
La inclusión del trabajo del Dr. Lyra en un curso que fundamentalmente trata de la obra de Reich se debe a la necesidad de comprender la Orgonomía no solamente a través de los escritos del Dr. Reich o de sus biógrafos, pero sí a través de un médico que no habiendo convivido con Reich consiguió aprehender su obra y con esto hacer aportes a la felicidad humana.
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